
Firme, dulce y delicadamente salina, la Cola de Langosta Beleaev resulta perfecta para la parrilla.
Su caparazón protege la carne durante la cocción, permitiendo que la langosta permanezca jugosa y tierna, mientras una sencilla mantequilla de ajo y hierbas realza, sin enmascarar nunca, su sabor natural.
Preparación: 5 minutos • Cocción: 10 minutos
Ingredientes para 1-2 personas
-
1–2 Colas de Langosta Beleaev (congeladas, aprox. 220 g cada una)
-
100 g de mantequilla sin sal
-
2 dientes de ajo, finamente picados
-
Perejil fresco, finamente picado
-
Cebollino fresco, finamente picado
-
Zumo de limón fresco
-
Gajos de limón, para servir
Elaboración
-
Descongele las colas de langosta lentamente en el frigorífico y, a continuación, déjelas atemperar antes de cocinarlas.
-
Derrita la mantequilla suavemente en un cazo pequeño.
Añada el ajo y cocínelo brevemente a fuego lento hasta que desprenda aroma.
Incorpore las hierbas picadas y un pequeño chorrito de zumo de limón. Reserve. -
Para evitar que se enrosquen, inserte una brocheta a lo largo de cada cola de langosta.
Como alternativa, abra la cola a lo largo con unas tijeras de cocina y unte ligeramente la carne con la mantequilla al ajo. -
Precaliente la barbacoa o la parrilla a fuego directo medio-alto.
Ase las colas de langosta durante unos 8–10 minutos, dándoles la vuelta una vez, hasta que la carne quede opaca y apenas cocida. -
Abra con cuidado el caparazón, vierta por encima la mantequilla templada de ajo y hierbas y sirva de inmediato con los gajos de limón.
Consejo
Evite cocinarla en exceso: la langosta debe quedar tierna, no firme.
La carne está lista en cuanto adquiere un tono opaco y se desmenuza con suavidad.